lunes, 9 de julio de 2012

La historia de una gitana




Nací en tierra firme, al límite con el mar, cerca de una isla remota, en un país con suerte, que desbordaba riquezas como de mujeres bellas. Escogí esta vida por fortuna aunque hasta mi muerte descubriré la razón y mi propósito que para entonces espero haberlo cumplido.

He vivido en cuanto lugar he podido, desde islas paradisiacas hasta montañas intrépidas con climas tan exóticos como la misma fauna, el rumbo del destino me ha llevado a recorrer mares, selvas, carreteras cubiertas de tierra, increíbles montañas de arena, subir enormes rocas en forma de meseta que brotaron del cielo en tiempos de la creación del mundo, luciendo imponentes y desafiantes, demostrando al hombre que no existe cosa tal como la naturaleza, aunque el aun se atreve a desafiar su poder y destruirlo con la ingenuidad de un niño.

 Nunca elegí ir a ninguno de los lugares donde he estado, la fuerza del universo me ha envuelto en la corriente del destino y transportado, con fines específicos y oculto al racionamiento con el que cuento, que poco a poco se ha desarrollado cada vez más, ahora se y entiendo que cuando se presenta una nueva aventura y acepto emprenderla, es porque algo tengo que aprender, alguien tengo que conocer que me ayudara y que yo podre ayudar y por ultimo estaré mas cerca de cumplir el gran propósito por el cual escogí esta vida de nómada, escogí la madre y cada una de las personas que me rodea, cada lugar al que voy y hasta el cuerpo que mi espíritu habita con gran respeto.

He tenido que conocer y convivir con tantas personas, que necesitaría siglos para describir a cada una de ellas. Es impresionante como el pedazo de tierra en el que vives, limitados por fronteras que el mismo hombre ha creado, puede cambiar tu forma de ser y hasta en la manera como hablas.

Me cuesta enormemente generalizar pero con gran esfuerzo puedo decir que la gente de la costa, de lugares calientes, limítrofes con el mar, suelen ser de un espíritu mas alegre, felices la mayor parte del tiempo, abiertos con todo y con todo el mundo, hablan en un tono de voz alta, cortando palabras y con un acento fresco y que los describe, sin preocupaciones, ellos duermen, comen y luego existen. Les encanta bailar, una fiesta, tomar y por supuesto descansar. Viven para disfrutar. El clima puede influir increíblemente en las características de los habitantes.

Las personas de tierra fría, que viven en paramos, montañas, cordilleras, suelen ser cerrados, tan fríos como la temperatura a la que se encuentran, trabajan y luego existen, , pasan por odiosos y engreídos.

Durante el trayecto de el viaje en que se ha convertido mi vida, he aprendido a disfrutar a cada tipo de persona, a analizarlas y a dejar entrar en mi vida lo que bueno que ellas puedan dejar. Todas las personas por malévolas que la consideremos tiene algo importante que darnos, hasta las más desgraciadas suelen ser de las que más tenemos que aprender, algo, alguna cosa tienen para nosotros, por algo la indomable fuerza del universo la ha atraído hasta nuestra corriente del destino. No podemos forzar su ida pues estaremos perdiendo una llave para el abrir el tesoro que el destino nos tiene preparado.

Momentos, sucesos, persona, comidas, lugares, accidentes, desgracias, alegrías, todos son tesoros que completaran una enorme riqueza y que solo sumándole el factor tiempo podemos ver el resultado que nos han dejado. Cada una es una marca, yo estoy llena de cicatrices profundas y otras un poco más relevantes, pero todas han dejando algo en mi, casi todas para bien, las que no es porque aun no tengo el nivel para entenderlas.

La vida de nómada es tan atemorizante que luego se convierte en estilo de vida y no en desgracia vergonzosa como creen muchos. Al principio cambiar de un lugar, donde tienes comodidad <la palabra más horrible a mi parecer, en lo único que la uso con un buen sentido es en la ropa>, donde has echado raíces, donde conoces amigos, tienes familia, estabilidad económica y emocional, a comenzar de cero, donde no eres nada, nadie te conoce, nadie te etiqueta por lo que tienes o por lo que has hecho, solo eres tú, desde cero, con un par de maletas si eres afortunado, es como borrón y cuenta nueva, es tan duro como atravesar un desierto, está lleno de dificultades y muchas puedes creer que ya no das mas, que ya no te alcanza ni para un paso, luchar contra la corriente, contra la manada de estables, es como en los documentales de animales, donde llega alguien nuevo a la manada, jamás es bien recibido ni tratado igual que al alfa o al que lleva siglos en ella, le toca difícil, así me ha tocado, comenzar de menos cero, con fuerza y personalidad, cualidades que he adquirido y se han convertido en mi mayor virtud, mas nada, ha comenzar a marcar una historia, hechos, momentos, acciones, que te comienzan a ser alguien, no somos alguien por las cosas materiales que tengamos, sino mas bien por las cosas que hacemos y eso solo lo llega a entender una gitana, un nómada, un transeúnte, alguien al que lo material solo le parece peso. Llegas a pasar un umbral en el que pierdes los miedos y el único que queda es quedarte mucho tiempo en un lugar. Verte atada, palabras como <comodidad,estabilidad,raices,etc.> te aterran tanto que incontrolablemente alejas de ti cualquier cosa que pueda llevarte a eso.

No es fácil, pero lo fácil no es divertido.

Justo ahora estoy emprendiendo una nueva aventura y aun no veo muchos frutos del esfuerzo, pero sé que es parte del recorrido. Me encuentro ha media hora del punto de inicio en esta carrera, pero la satisfacción cuando llegue a la meta, será tan indescriptible e inmensa como el mismísimo universo.

Hoy estoy aquí, mañana no sé.

BY, VM Gitana con rumbo

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